miércoles, 24 de junio de 2015

Conservas de Pescado Caseras

 
Hacer nuestras propias conservas es fácil y nos ayuda a ahorrar.

Si tenemos bastante pescado en casa y no vamos a consumirlo todo en una vez, podemos barajar la posibilidad de guardarlo en conserva para que nos dure más tiempo.
 
Los pescados de carne más roja, dura y seca tales como el atún, la caballa, etc, son ideales para esto. Tomando el atún como ejemplo, mirad que sencillo es:
 
Necesitaremos:
- Aceite de oliva suave.
- Atún fresco.
- Sal gruesa.
- Frascos de cristal.
- Laurel.
 
Lo primero es esterilizar bien los frascos de cristal hirviéndolos durante 15 minutos.
 
El atún debe estar limpio de piel, espinas y vísceras. Hay que apartar la parte negra de la carne y dejar sólo la parte roja. Limpiar bien bajo el grifo los restos de sangre y cortamos en trozos grandes, teniendo en cuenta el tamaño de los frascos que vamos a utilizar.
 
Llenamos de agua una olla y le añadimos la sal. La proporción de sal es muy importante siendo 100gr por cada litro de agua. Lo ponemos al fuego con varias hojas de laurel y cuando rompa a hervir añadimos los trozos de pescado y cuando vuelva a hervir lo dejamos que siga hirviendo 15 minutos más, los sacamos y dejamos enfriar.
 
Ahora sólo queda colocarlo en los frascos. Metemos los trozos en los frascos de manera que queden bien apretados. La altura no debe llegar a menos de 2cm de la boca del frasco.
Rellenamos de aceite, SIEMPRE DE OLIVA SUAVE REFINADO, hasta cubrir los trozos y dejamos que repose un rato. Con un tenedor o cuchillo sacamos las burbujas de aire del fondo y volvemos a cubrir de aceite. Lo dejamos 6 horas y como habrá asentado más el aceite, volvemos a rellenar teniendo en cuenta que nos quede 1cm libre entre la tapa y el aceite.
 
Cerramos los botes y los introducimos en agua en una olla y al fuego. El agua debe cubrir los botes al menos en 5cm. Tener cuidado de que los botes no choquen mucho entre ellos cuando el agua hierva. Para ello podemos poner un trapo entre ellos antes de que el agua este hirviendo.
 
Lo dejamos hervir una hora y listo. Una vez se enfríen los tarros y podemos guardarlos en lugar seco y con poca luz. Durante 3 meses podréis disfrutar de vuestras conservas de pescado.

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